PREPARACIÓN
- No improvisar. Definir previamente los objetivos por medir y completar el cuadro de balanceo.
- Redactar los ítems en fichas o tarjetas individuales y organizarlos según su nivel de dificultad.
- Elaborar el mayor número posible de ítems. Las preguntas deben variar de alumno a alumno.
- Definir la forma y el tipo de respuesta que se desea, si es una simple memorización de conocimientos. (Se utilizan las claves: qué, quién, dónde, cuándo). Si se quiere un proceso racional más complejo. (Se utilizan claves como: por qué, compare, explique).
- Elaborar los ítems y colocarlos en sobres diferentes, para que cada estudiante escoja diferentes preguntas, o colocar pruebas completas en sobres iguales y que el estudiante seleccione el que desee.
- Elaborar ítems objetivos y de desarrollo siguiendo los lineamientos técnicos correspondientes.
- Elaborar un horario de acuerdo con la cantidad de alumnos o ir llamando individualmente al estudiante mientras los otros trabajan en otro tema (evitando las interrupciones).
- Construir el instrumento de calificación que vaya a requerir, esto facilita la revisión y asignación de la puntuación y la correspondiente calificación (ver instrumento anexo).
- Entregar al estudiante una copia del instrumento donde se anotaron las respuestas dadas.
- Informar a los alumnos sobre el tipo de prueba, los contenidos por medir, el lugar, la fecha y la hora que corresponderá a cada uno.
- Recolectar las respuestas mediante grabaciones cuando se dispone de este recurso, evidencias que pueden ser utilizadas en caso de cualquier pregunta u objeción.
EJECUCIÓN
- Promover un clima de confianza entre el aplicador y el alumno.
- Hacer las preguntas con sencillez y claridad.
- Hacer las preguntas al azar, para evitar que los alumnos se informen unos a otros.
- Establecer el mismo número de ítems e igual puntuación para la prueba de cada alumno.
- Preveer el tiempo que requiere la ejecución de cada prueba.
- Usar fichas - preguntas, instrumentos de observación y reloj.
- Tomar las precauciones necesarias con respecto al local, los materiales que se van a utilizar y las posibilidades de comunicación entre los alumnos examinados.
- Calificar a los alumnos con objetividad.
- Determinar el criterio para calificar basado en la concordancia entre los objetivos por medir y las respuestas obtenidas.
- Calificar cada respuesta inmediatamente, ya que con cada segundo o minuto que pase su memoria irá siendo menos confiable para calificar las respuestas.
- Reunir a los alumnos después de la prueba para informarles sobre los resultados obtenidos y para discutir los ítems que no fueron contestados correctamente.
- Entregar a cada estudiante una boleta donde consten los aciertos y errores cometidos por él, preferiblemente el mismo día que se efectúa la prueba con la calificación correspondiente.
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